Salimos no muy tarde de viaje a Amberes
(Antwerpen). Mucho tráfico en la carretera y obras en la entrada por lo que
tardamos mucho más de lo previsto (alrededor de 1,5h).
Al llegar al hotel estuvimos esperando un rato pero como la habitación no estaba lista decidimos dejar las maletas y bajar al centro. El hotel no estaba muy lejos del centro así que fuimos caminando y como era la hora de comer paramos en un restaurante que se llamaba Wasbar (de hecho tenía lavadoras donde la gente dejaba la colada mientras comía, por eso el nombre). Comimos sopa de tomate, ensalada de lentejas y hamburguesas, todo muy bueno.
Lo primero que nos encontramos fue la catedral, que es la catedral gótica más grande de Bélgica, pero con un aspecto muy curioso ya que está encerrada entre edificios, algunos de ellos anexos a la propia estructura de la iglesia, lo que le resta majestuosidad.
Después pasamos por la Grote Markt y nos dirigimos hacia el río Escalda, donde se encuentra el castillo de Amberes que está actualmente en reformas por lo que desluce mucho.
Volvimos hacia el centro
y llegamos a la Groenplaats una plaza
muy animada llena de locales y restaurantes donde nos tomamos un café.


Curiosamente coincidió nuestra estancia en Amberes con la celebración del Orgullo Gay por lo que había mucho ambiente festivo, con conciertos y otras actividades en las calles.
Atravesamos la calle
comercial Meir hasta la Estación Central, un edificio impresionante al que
merece la pena entrar. Al lado de la estación está el barrio de los diamantes (muchas tiendas y también el museo, que no visitamos).
Amberes es la ciudad donde nació Rubens y se puede visitar su casa natal, nosotros no la visitamos.
Volvimos al hotel a descansar (Javi y Pablo salieron a correr por la zona del puerto) y por la noche regresamos al centro a cenar, estaba muy animado, cenamos en un restaurante italiano unas pizzas muy buenas.
Amberes es la ciudad donde nació Rubens y se puede visitar su casa natal, nosotros no la visitamos.
Volvimos al hotel a descansar (Javi y Pablo salieron a correr por la zona del puerto) y por la noche regresamos al centro a cenar, estaba muy animado, cenamos en un restaurante italiano unas pizzas muy buenas.
El camino de vuelta al hotel estuvo amenizado por algunos conciertos y muchas zonas animadas por los festejos del
Orgullo Gay.
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