domingo, 1 de septiembre de 2019

CUARTO DÍA: 08/08/2019



Hoy toca visita a Gante. Después de desayunar, nos dirigimos andando al parking y cogimos el coche. Unos 40 minutos de trayecto nos llevan casi al inicio de nuestra ruta (nuestra idea era aparcar en el parking ST. Michelle pero como la calle estaba en obras finalmente, después de unas cuantas vueltas, lo hicimos en el parking Ramen). Desde aquí comenzamos a andar hacia la iglesia de San Miguel. Dejándola a nuestra derecha, subimos la cuesta por la acera de la izquierda y apareció ante nosotros una de las mejores vistas del viaje.




Al final de la cuesta, justo encima del puente, y girando la vista a la izquierda están los muelles del Grano y de la Hierba, punto principal de la ciudad en la Edad Media, dónde llegaban y salían los barcos con las mercancías. Los principales gremios de la ciudad tenían allí sus sedes y almacenes, que hoy, en su mayor parte son restaurantes.

Después de dar un paseo por los muelles, nos dirigimos a la plaza del grano y a la iglesia de San Nicolás pasando por otra de las casas gremiales, la de los albañiles que tiene una espectacular fachada.

En la siguiente plaza se encuentra la Torre Belfort de Gante donde está la campana Roeland, símbolo de esta ciudad. La original fue fundida por orden de Carlos V, curiosamente nacido en Gante, como represalia por la sublevación del pueblo gantés. Nosotros no subimos porque nos pareció similar a la de Brujas pero seguro que las vistas desde arriba deben ser muy bonitas. Al lado de la torre Belfort está la lonja de paños que en su día fue el epicentro del mercadeo en Gante.

Muy cerca de allí está la catedral de Gante donde fue bautizado Carlos V. Es un edificio gótico de entrada gratuita. Eso sí, para poder ver el famoso cuadro "La adoración del cordero" de Van Eijk hay que pasar por caja. Hay audioguía en español incluida en el precio. El cuadro es increíble, marca el inicio de la pintura flamenca y además tiene el atractivo de que es el cuadro más robado de la historia, de hecho una de sus partes todavía está desaparecida y según su ladrón está en un sitio del que no se podría quitar sin llamar la atención... 





No muy lejos de allí está también el Ayuntamiento, caracterizado por tener dos partes muy diferenciadas, una gótica y una renacentista, la verdad es que es un edificio muy llamativo.

En este punto decidimos parar para comer y recorrimos una calle más comercial hasta llegar a un restaurante donde servían platos de pollo y donde comimos una ensalada y filetes de pollo empanados.






Tras reponer fuerzas nos dirigimos hacia el castillo pasando por la plaza del mercado de los viernes (donde aprovechamos para comprar chocolate y tomarnos un café) y la iglesia de Santiago. También atravesamos el barrio de Pathersol que estaba muy tranquilo a esa hora pero que tenía pinta de ser un barrio muy animado por las tardes-noches y pudimos ver el antiguo edificio de la lonja de la carne, un edificio industrial de la Edad Media.



Justo enfrente del castillo está la plaza de Sint-Veerleplein donde está la lonja del pescado y también la columna donde se celebraban las ejecuciones públicas. El Duque de Alba debió hacer aquí estragos. Nos contaban que en estas tierras se asusta a los niños pequeños diciendo "que viene el duque" en lugar de nuestro popular "que viene el coco"

También Carlos V cuando el pueblo gantés se sublevó porque no quería pagar impuestos llegó a este castillo y tomó fuertes represalias que todavía hoy se recuerdan. 

La vuelta hacia el punto de salida la hicimos paseando hasta el muelle de la hierba por callejuelas que nos iban descubriendo bonitos rincones de esta ciudad.





De vuelta en Brujas, tras descansar un poco, salimos a cenar a "Die Republik", un espacio de conciertos, copas, cervezas donde también se puede cenar y que tiene una terraza muy animada. Tras la cena un último paseo por las plazas del Burg y del Mercado de noche y a dormir


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