domingo, 1 de septiembre de 2019

UNDÉCIMO DÍA: 15/08/19


Hoy era nuestro último día de viaje. Teníamos el vuelo a las 19:00 h, así que desayunamos, hicimos el check-out y dejamos las maletas en el coche, dentro del parking del hotel. Más tarde volveríamos a por él, así que tomamos el metro hasta la parada de Central Station. Hoy teníamos visita del Museo Van Gogh. Otra opción que barajamos fue la del Rijkmuseum (Museo nacional de Amsterdam), pero ya habíamos visitado en La Haya el Museo Maurithuis y vimos obras de Vermeer y Rembrandt, por lo que nos decantamos en esta ocasión por Van Gogh.



Desde Central Station tomamos el tranvía N2 hasta Leiderstraat para ir caminando hasta VondelPark. Es el parque más grande y famoso de Amsterman. Disfrutamos un rato de sus lagos y su tranquilidad. Merece la pena darse una vuelta andando o en bicicleta. 






Desde el parque hasta la isla de los museos se puede ir perfectamente caminando, y eso hicimos. El museo Van Gogh no es exageradamente grande, así que cogimos nuestras audioguías y allá que nos recorrimos las obras principales. Si vais a visitar este museo, es bueno que reservéis con antelación, nosotros lo hicimos, es uno de los museos más visitados (junto con el de Anna Frank para el que hay que reservar con mucha antelación y no lo sabíamos…)








De vuelta, tomamos de nuevo el tranvía hasta plaza Spui. Era hora 
de comer y nos queríamos despedir con comida típica así que nos dirigimos a Tomaz un restaurante que nos había recomendado Ana. La comida holandesa no es una maravilla, pero tiene algún puré, bola de carne aliñada y algunas sopas que no están mal. Tocó probar la sopa (crema) de mostaza.


De vuelta al hotel pasamos de nuevo por Damstraat para comprar una sudadera que quería Iria y cogimos el metro, el viaje había llegado a su fin…

DÉCIMO DÍA: 14/08/2019




Después de hacer el Tour el lunes por la mañana y el paseo en barco por la tarde en Ámsterdam, nos habíamos hecho una composición de lugares que nos quedaban por ver o en los que nos gustaría detenernos más. Llegamos en metro a Nieuwmarkt, aquí estaban las murallas de la ciudad en la Edad Media, y aún queda algún resto, un edificio que actualmente es un café y que fue parte de una de las puertas de esa muralla: De Waag (o La báscula) es el edificio que preside la plaza. Desde aquí nos dirigimos, atravesando el barrio Rojo (mucho más tranquilo por la mañana), hacia la Oude Kerk. Es uno de los edificios más antiguos de Ámsterdam, originariamente iglesia católica y en la actualidad de rezo protestante. Cruzamos un poco más y tomamos el tranvía 14 que nos llevó hasta Waterlooplain para visitar el mercadillo de las pulgas en el que se mezclan puestos de ropa de 2ª mano, cosas antiguas y alguno de comida y souvenirs. El recorrido desde aquí a la Rembrantplein es muy bonito.


Nada más salir del mercadillo nos dirigimos hacia Staalstrat, luego giramos hacia el puente que cruza el Amstel (canal más grande de la ciudad). Justo en este punto se pueden observar un conjunto de casas en la orilla contraria que representan la arquitectura de la ciudad. Están todas desalineadas debido a lo inestable del terreno. Si giramos la vista hacia nuestra derecha, hacia el canal KloveniersBrugwal veremos el hotel más antiguo de Ámsterdam, el Hotel Doelen. Aquí se hospedaron desde la Emperatriz Sisi hasta los Beatles. En la misma orilla, justo en frente de la Munttoren está el Hotel l'Europe donde se rodó Enviado Especial de Hitchcock y el que fuera cuartel general de los oficiales Nazis durante la ocupación.

La siguiente parada cruzando el Amstel fue la Rembrantplein. Justo en medio hay una estatua que le rinde homenaje y una representación en 3D de una de sus obras más importantes, la Ronda de Noche. Muy cerquita de aquí está el ajetreado mercado de las flores en el que puedes comprar bulbos de todos los tulipanes del mundo, además de otras plantas y flores. Vamos dejando atrás la ciudad más antigua para caminar por la remodelación urbanística de la Edad de Oro de Ámsterdam. 



Entramos en la calle Leidestraat, que cruza los 3 canales que dos días antes habíamos recorrido en barco. Es una calle muy bulliciosa y llena de tiendas que acaba en Leidesplein, una plaza repleta de terrazas y de buen ambiente. Es una mezcolanza de distintas cosas, desde el Teatro Municipal en cuya terraza el Ajax celebra sus triunfos, El American Hotel, dónde pasó su noche de bodas MataHari, o uno de los coffeshops más conocidos, el Bulldog.

Desde aquí tomamos el tranvía que nos llevaba a la Estación Central (N2, N12). Aquí en Los Países Bajos (y en Bélgica también) todo es muy plano, y nos apetecía una visión un poco más alta de la ciudad. Hay una torre, la A'dam LookOut que cuesta dinero, pero en nuestro recorrido en barco vimos el Museo de Ciencias NEMO, que nos recordó mucho al edificio de la ópera de Oslo por el que se podía subir por uno de sus laterales. Desde la estación central fuimos andando hasta allí y subimos por la parte inclinada del edificio. Es un lugar de reunión de turistas y familias con niños los días de buen tiempo para admirar las vistas, tomar el sol o incluso tomar una cerveza y comer. Hay una cafetería en la parte más alta.



De vuelta nos acercamos andando hacia la Iglesia de San Nicolás, entramos por el ArmsBrugst, un rincón precioso entre dos canales por el que habíamos pasado el lunes, y entramos pro la calle Zeedijk en el barrio Chino para comer algo.

Después de comer nos fuimos para el hotel. Por la tarde queríamos acercarnos a Haarlem para visitar a Ana, una excompañera de Anabel que ya hace unos años se vino a trabajar y vivir aquí.

En coche se llega en una media hora. La verdad es que la tarde no acompañó, estuvo lloviendo de forma intermitente, pero la visita fue muy agradable. Aparcamos en la casa de Ana, que se encuentra cerca del centro. Desde ahí, atravesando la  Grote Markt la plaza principal de Haarlem dónde se encuentra la Iglesia de San Bavón y alguna de las calles comerciales, nos acercamos a tomar algo de comida típica en uno de sus canales cerca del Molino de Viento de Adriaan, del siglo XVIII (aunque reformado), y que en su momento sirvió para dar energía a una fábrica de cemento.

En la Grote Markt había concierto y la plaza tenía vida, aunque todo estaba un poco deslucido por la lluvia. Después dimos un paseo por las calles comerciales alrededor de centro y acabamos tomando unas cervezas en la Iglesia Jopenkerk. Es una antigua iglesia reconvertida en fábrica de cerveza y local-cervecería. Muy agradable y con una variedad más que considerable de cervezas holandesas.


Antes de llegar allí paramos a tomar unas patatas fritas en el que nos dijeron que era uno de los mejores sitios de toda Holanda, Frietkamer, y realmente no nos defraudó, ¡¡estaban espectaculares!!

Terminamos cenando unas pizzas en un restaurante italiano y de vuelta a Amsterdam para pasar nuestra última noche.

  

NOVENO DÍA: 13/08/2019


Hoy tocaba excursión a la campiña holandesa así que nos levantamos temprano y, después de desayunar, cogimos el coche y nos dirigimos hacia nuestra primera parada: Zaanse Schans, un museo al aire libre del pasado preindustrial de los Países Bajos. 





Recrean en un ambiente muy rural una quesería y molinos que se utilizaban para distintas actividades (aserradero, molino de pigmentos, de especias...). Si vais en coche como nosotros, aparcad en el pueblo, pues el parking que hay en la entrada cuesta 10€ estés el tiempo que estés. La entrada al recinto es libre, a excepción de alguno de los molinos que hay que pasar por caja. Es una excursión típica desde Ámsterdam que te venden todos los tour operadores, por lo que nos encontramos con muchos grupos que venían en autobuses.



La siguiente parada fue Edam. Esta no entra dentro del circuito de visitas, por lo que había mucha menos gente. Merece la pena pasear un rato por sus calles y canales (dos) por la tranquilidad y belleza del lugar. Después de pasear, degustar algo de queso y comprarlo, nos dirigimos hacia Voledam, a escasos 5 minutos en coche. 




Aquí volvemos a encontrarnos con mucho público, casi todo agolpado en la calle o "paseo marítimo" que da al Markermeer, un lago artificial ganado al mar. Paseamos un rato por las animadas calles y paramos a comer en un local de comida del que habíamos leído buenas críticas el Viswinkel, tú pides en el mostrador y te lo tomas en las cuatro mesas que tienen en el local o en la calle. 





La comida típica en Voledam es el pescado frito (fish and chips, calamares...) y también los arenques con pepinillo. Nos decantamos por el clásico fish and chips, unos calamares , unas gambas y unos tallarines con salmón (que te venden al peso). Estaba todo muy bueno. 

De postre nos acercamos a por un gofre con nutella y una galleta típica holandesa (stroopwafel) con caramelo, en este caso cubierta de chocolate.

En este punto se levantó mucho viento y se puso a diluviar por lo que decidimos volver a Ámsterdam y dejar la visita que teníamos prevista a Markem (se puede ir desde el puerto de Voledam en barco).








Esa noche ( 20:30 h) había partido de la previa de UEFA Champion League entre el Ajax y el PAOK. Como nuestro hotel estaba cerca del Johan Cruyff Arena, nos acercamos a disfrutar un rato del ambientillo previo…tenemos un hijo muy futbolero. De vuelta al hotel cenita y a descansar.


OCTAVO DÍA: 12/08/19



Habíamos reservado un free tour en español a las 10:00h con la empresa Sandeman así que nos levantamos pronto para llegar a tiempo a la plaza Dam que era el punto de encuentro. Aunque el hotel está alejado del centro, en metro se tarda aproximadamente 15 minutos en llegar al centro de Ámsterdam por lo que llegamos muy bien de tiempo. La plaza Dam es un lugar céntrico donde se encuentra el palacio real que fue primero ayuntamiento y pasó a ser palacio cuando Napoleón conquistó Holanda y que sigue siendo palacio (aunque los reyes viven en La Haya), la Niewe Kerk (iglesia nueva) que ni es nueva ni es iglesia ya que dejó de ser templo católico para ser protestante (como pasó un muchas otras iglesias de la ciudad ) y finalmente  pasó a ser sala de exposiciones. En frente también se encuentra el obelisco, monumento a los holandeses muertos en guerras que a finales de los sesenta y principios de los setenta se convirtió en el símbolo hippie de la ciudad y de gran parte de Europa.




Nada más llegar a la plaza nos cayó el diluvio universal y esa fue la tónica del día desluciendo un poco nuestro primer contacto con la ciudad. Tuvimos que comprar un par de paraguas porque, aunque llevábamos chubasquero, cuando se pone a llover...

Nuestro guía fué Eduardo, que con mucho interés y paciencia bajo la lluvia intermitente nos explicó la historia de la ciudad, las construcciones, el escudo de la  ciudad con sus tres XXX, las bicis... Es interesante realizar un tour inicial para situarte en la ciudad. Con él visitamos parte de la ciudad vieja, pasando entre otros por el ayuntamiento, el barrio judío, la Rembrandtplein y el Begijnhof. A lo largo del tour te va también explicando donde están los puntos de interés para luego visitarlos cada uno por su cuenta. También se hace una pausa donde te venden tickets para otros tours (Barrio Rojo, ruta en bici...), nosotros cogimos el del crucero por los canales pero cuando llegamos al barco resulta que allí era 1,5 más barato...

El tour está muy bien pero la verdad es que la mañana no acompañaba...En este punto sería bueno indicar algo sobre los tour gratuitos. Hay mucho escrito sobre esto, nuestra experiencia con Sadenman es que en ningún caso nos pidieron dinero. Está bien organizado y el guía fue bueno. Dónde está el truco? Pues que en el intermedio te venden otros tour distintos al gratuito y es una manera de promocionarse y vender sus productos. La verdad es que casi todo el mundo dan una propina/la voluntad al guía, aunque en ningún caso se nos hizo referencia a ello.



Al finalizar el tour nos dirigimos a comer hacia el Café Sonneveld y, por recomendación de Eduardo probamos uno de los platos típicos de Holanda, el stamppot, puré de patatas y verduras (en este caso zanahoria y cebolla) con una albóndiga de carne, la verdad es que estaba muy bueno.
De postre decidimos ir a por las que dicen que son las mejores cookies de la ciudad, las de Van Stapelen, cerca de la plaza Spui. Íbamos con la idea de hacer mucha cola pero tuvimos suerte y en el momento en el que llegamos no había casi nadie (si cuando nos fuimos...). Las degustamos junto con un café sentados en la plaza Spui. Están espectaculares!!







Del tour de la mañana nos quedamos con ganas de disfrutar un poco más del Begijnhof así que volvimos y pudimos entrar en la iglesia protestante que hay en el complejo (inicial católica que pasó a ser protestante- calvinista). Sorprende por las diferencias con una iglesia católica ya que no hay imágenes. La iglesia católica del Begijnhof es una de la iglesias clandestinas de la ciudad, iglesias católicas "ocultas" dentro de edificios que no llaman la atención. Es curioso que la iglesia Católica que se construyó después está a escasos 10 metros de la otra. Eso sí, simula un edificio y queda oculta, aunque los feligreses se viesen ( y se sigan viendo, ahora es evidente) con toda naturalidad los días de ceremonia.

Si por algo destaca Ámsterdam es por el término "tolerancia". Te puede gustar o no la prostitución, pero en vez de prohibir han encontrado una forma de encauzarla. En vez de prohibir las drogas han encontrado un término medio, no pensemos que en Ámsterdam uno puede hacer lo que le de la gana. Convivieron hace muchos años, cuando era impensable, distintas religiones. Y un largo ecétera. No viven en el modelo ideal, no es perfecto, pero más allá de unos  principios u otros, han encontrado un modelo de convivencia que se hace difícil ver en otros lugares en la actualidad.  A unos padres que viajábamos con adolescentes nos sirvió para reflexionar con ellos de alguna que otra cosa.



Camino hacia la Estación central visitamos parte del Barrio Rojo, sin mucho ambiente a esa hora pero suficiente para hacernos una idea (además Iria iba bastante incómoda). Tan rápido pasamos que nos dejamos algún punto de interés al que tendríamos que volver.



Para rematar el día decidimos hacer el crucero por los canales, en un barco cubierto por la climatología. El barco hace un recorrido por el Oude Schans, el río Amstel, y los tres anillos de canales del sureste: el Herengracht, el Keizersgracht y el Prinsengracht que marcan distintos tipos de construcción de casas según el estatus social de los dueños. 
Parte del recorrido transcurre por las esclusas bajo la Estación Central y en el recorrido también se puede ver, entre otros, la torre A´DAM lockout  y el museo de ciencias NEMO. El barco cuenta con una audioguía en varios idiomas (entre ellos el castellano) que te va explicando la historia y puntos de interés que se van recorriendo.


Nuestra siguiente parada fue el supermercado Albert Hein para comprar la cena y desayuno del día siguiente y después vuelta al hotel.





SÉPTIMO DÍA: 11/08/19



Salimos de Rotterdam en dirección a Amsterdan con la intención de hacer paradas en La Haya y Leiden.

En una escasa media hora llegamos a la primera, capital administrativa y política del país. Aunque Ámsterdam es la capital, en La Haya se encuentra la residencia del Primer Ministro, el Parlamento y los principales organismos de gobierno del país. La ciudad, al igual que Amberes y Rotterdam, está plagada de nuevos edificios modernos, pero alberga una parte en el centro donde se encuentra el Binnenhof, que en su momento fue castillo de los Condes de Holanda y que en la actualidad alberga algunos edificios de gobierno. Aunque era domingo pudimos entrar a una plaza que hay en el centro de los edificios. En el centro está el Ridderzal o Sala de los Caballeros, un edificio medieval que se sigue utilizando para actos oficiales. Estaba cerrado. Desconocemos si es visitable otros días. 


Saliendo por la puerta contraria a la que entramos se encuentra el Mauritshuis, un museo de arte.  No estamos todo el día de museo en museo, pero los niños saben que cuando decimos que hay que entrar a uno, no hay negociación posible. Y en este teníamos que entrar porque es un museo pequeño y fácilmente visitable y porque hay un par de obras que queríamos ver: La joven de la Perla de Vermeer y Lección de Anatomía de Rembrandt. 





Tras una rápida visita al museo (en el que te puedes descargar una aplicación y con tus auriculares oír las explicaciones de las obras más importantes) nos dirigimos hacia la parte de atrás del Binnenhof. El conjunto lo cierra el lago Hofvijver que baña por completo un lateral del edificio y le confiere un encanto especial.







Antes de irnos hacia Leiden, cogimos el coche y nos acercamos al Tribunal Internacional de Justicia. Solo se puede visitar por su exterior (un par de veces al año permiten visitas al interior) y eso es lo que hicimos, hacernos algunas fotos y marchar para nuestra siguiente parada.













Llegamos a Leiden a la hora de comer. Es una ciudad Universitaria de casas típicas Holandesas y pequeños canales. Nos quedamos sorprendidos por su belleza. A lo largo de nuestro recorrido, además, fue apareciendo gente y fueron abriendo  locales, cafeterías y restaurantes y daba gusto pasear por la ciudad. Nuestra primera parada fue en la Iglesia de San Pedro, de estilo Gótico aunque sus orígenes se remontan al 1100.





Nuestro recorrido continuó hacia la calle Harmlestrat, los restos del Castillo Burcht y el Ayuntamiento. Pero lo dicho, merece la pena parar a tomarse un café o una cerveza entre sus calles, plazas y canales.




Después de comer y tomar un café, salimos hacia Amsterdam. Poco después llegamos al hotel, el Via Amsterdam, una mezcla entre hotel/hostel/albergue con mucho ambiente en las zonas comunes pero algo escaso en cuanto a la habitación y otros servicios comunes como la cocina.

En el mismo hotel compramos las tarjetas de transporte público para poder movernos sin problemas por Amsterdam. Además fuimos a hacer una pequeña compra para la cena y el desayuno del día siguiente. 

Fue en este punto donde nos dimos cuenta que en muchos establecimientos de la zona de Amsterdam, así como el algunos parquímetros no aceptan las tarjetas de Visa y/o Mastercard, únicamente aceptan Maestro y/o American Express. Es necesario tenerlo en cuenta en los viajes a esta zona ya que puede limitar alguna de las compras, nosotros por ejemplo no pudimos aparcar en los alrededores del hotel a pesar de ser más barato que en el propio hotel ya que sólo había parquímetros de tarjeta y no admitían ni Visa ni Mastercard que eran las tarjetas que llevábamos nosotros. En las compras utilizamos efectivo en los establecimientos que no admitían tarjeta ya que pudimos sacar dinero en cajeros sin comisión con la tarjeta de Evo (al ser euros no cobran comisión)

No nos acostamos muy tarde porque estábamos cansados pero como nuestra habitación estaba en la primera planta era bastante ruidosa y esa noche había un DJ en vivo por lo que nos costo bastante coger el sueño.



SEXTO DÍA: 10/08/2019




Tras desayunar en el hotel salimos hacia Rotterdam, nuestro siguiente destino. Habíamos incluido en nuestra ruta una parada en los molinos de Kinderdijk, Patrimonio de la Humanidad, un conjunto de molinos que se utilizaban para controlar el nivel del agua en la zona y así evitar inundaciones. Dejamos el coche en un parking señalizado y fuimos caminando unos 500m hasta la entrada. Hay otro parking a la entrada del conjunto pero es muy pequeño y de pago por lo que recomendamos dejar el coche en el parking anterior. Hay una cola para sacar los tickets (distintas opciones visita molinos y película  con paseoen barco o sin él), pero si no vas a entrar en ninguno no hace falta. El paseo se puede hacer caminando o en bici. La verdad es que merece la pena el paseo, aunque el día no acompañaba mucho (viento y lluvia). 

De regreso, paramos en un Lidl en el mismo pueblo a comprar pan y fruta para comer (junto con el jamón que nos trajimos de España). Como casi todos los pueblecitos por los que pasábamos, apetecía quedarse a dar una vuelta, aunque con el mal día que hacía, comimos cerca del río y continuamos nuestro viaje.

La entrada a Rotterdam en coche no fue complicada. Nos alojamos en el Art Hotel, un lugar curioso. La estética del edificio no es la habitual de un hotel. Es un edificio de alto, y nos dieron habitación en la última planta. Está ubicado en el barrio de Feijenoord (el del equipo de fútbol). 

En Rotterdam está el puerto más grande de Europa. Damos fe, desde la ventana de nuestra habitación no dábamos a adivinar dónde acababa. Aprovechamos mientras los niños descansaban en el hotel y nos fuimos a hacer la colada a un local cercano. Más que en Países Bajos, parecía que estábamos en Turquía. Todos los locales y establecimientos estaban regentados por población inmigrante. Rotterdam fue destruida en la 2º Guerra mundial y es una ciudad con una actividad económica importante, por lo que han necesitado de mucha población extranjera . 

Es una ciudad distinta a todas las demás que visitamos. Se caracteriza por los edificios ultramodernos de oficinas, parece que están haciendo un concurso continuo (hay obras y más obras) para ver qué arquitecto gana.




De vuelta al hotel, recogimos a los niños y nos fuimos al centro. Hay una parada de justo al lado del hotel, pero la opción para 4 personas es algo cara, así que nos decantamos por Uber: 12€ ir al centro y 10€ de vuelta. 4 billetes de metro válidos por dos horas (no nos valía de vuelta) nos salían por 32€.

Fuimos directamente al Salón del mercado (Markthal). Una obra de la arquitectura moderna que funciona como mercado y zona de restauración. 





Justo en frente están las casas Cubo (Kijk-Kubus), uno de los lugares más turísticos y visitados por la originalidad de su construcción. Desde aquí nos fuimos andando hacia la Iglesia de San Lorenzo, que es una mezcla de estilos modernos ya que la antigua fue destruida en los bombardeos de  la 2ª Guerra Mundial. 




Cruzando un canal y la zona comercial llegamos a una avenida que nos llevaba directamente al puente “Erasmusbrug”, apodado “El Cisne”. Desde la orilla en la que estábamos (dónde está el Inntel Hotel, se ve perfectamente el skyline de la ciudad. Desde aquí, y de vuelta al Markthal, hay un recorrido muy bonito por la orilla del canal Leuvehaven, en lo que parece un museo marítimo al aire libre. Antes de coger el Uber de vuelta al hotel cenamos algo en uno de los locales que quedaban abiertos en el mercado.


QUINTO DÍA: 09/08/2019




Salimos no muy tarde de viaje a Amberes (Antwerpen). Mucho tráfico en la carretera y obras en la entrada por lo que tardamos mucho más de lo previsto (alrededor de 1,5h).






Al llegar al hotel estuvimos esperando un rato pero como la habitación no estaba lista decidimos dejar las maletas y bajar al centro. El hotel no estaba muy lejos del centro así que fuimos caminando y como era la hora de comer paramos en un restaurante que se llamaba Wasbar (de hecho tenía lavadoras donde la gente dejaba la colada mientras comía, por eso el nombre). Comimos sopa de tomate, ensalada de lentejas y hamburguesas, todo muy bueno.














Lo primero que nos encontramos fue la catedral, que es la catedral gótica más grande de Bélgica, pero con un aspecto muy curioso ya que está encerrada entre edificios, algunos de ellos anexos a la propia estructura de la iglesia, lo que le resta majestuosidad. 












Después pasamos por la Grote Markt y nos dirigimos hacia el río Escalda, donde se encuentra el castillo de Amberes que está actualmente en reformas por lo que desluce mucho.
Volvimos hacia el centro y llegamos a la Groenplaats  una plaza muy animada llena de locales y restaurantes donde nos tomamos un café.




Curiosamente coincidió nuestra estancia en Amberes con la celebración del Orgullo Gay por lo que había mucho ambiente festivo, con conciertos y otras actividades en las calles.






Atravesamos la calle comercial Meir hasta la Estación Central, un edificio impresionante al que merece la pena entrar. Al lado de la estación está el barrio de los diamantes (muchas tiendas y también el museo, que no visitamos). 

Amberes es la ciudad donde nació Rubens y se puede visitar su casa natal, nosotros no la visitamos.

Volvimos al hotel a descansar (Javi y Pablo salieron a correr por la zona del puerto) y por la noche regresamos al centro a cenar, estaba muy animado, cenamos en un restaurante italiano unas pizzas muy buenas. 

El camino de vuelta al hotel estuvo amenizado por algunos conciertos y muchas zonas animadas por los festejos del Orgullo Gay.