domingo, 1 de septiembre de 2019

PREPARATIVOS Y CURIOSIDADES


Este año tocaba viaje largo. Desde septiembre empezamos a organizar nuestra visita a Myanmar. Necesitábamos al menos tres semanas de coincidencia en nuestras vacaciones para un viaje de este tipo. En marzo Anabel cambió de trabajo y lo del viaje largo se nos fue al traste porque ya no coincidíamos tres semanas en vacaciones. Recalculando un viaje de unos diez días apareció en nuestro repertorio Bélgica y Países Bajos. Desde el principio nos gustó la idea a los dos, así que nos pusimos manos a la obra. Una vez dibujado el itinerario decidimos coger vuelo de ida a Bruselas el 5 de agosto de 2019, y vuelo de regreso desde Amsterdam el 15. Alquilamos un coche y las paradas de hotel las realizamos en Bruselas(1 noche), Brujas (3), Amberes (1), Roterdam (1) y Amsterdam (4).

El resultado, un viaje a lugares de un encanto especial que nos remonta a ciudades que parecen haberse quedado ancladas en la Edad Media, y nos trae a otras que nos presentan el futuro.

Además de blogs de otros viajeros y algunas guías comerciales merece la pena hablar de las guías de viaje (gratuitas en pdf) de Tadeus Zimm.


Si tuviésemos que hablar de alguna cosa en particular que nos llamó la atención en ambos países fueron la bicicletas y el sistema de canalizaciones del agua. Las primeras porque las hay a espuertas. Es, sin duda, el medio de transporte más utilizado, entre otras cosas porque la red de carril bici es interminable, no solo dentro de las ciudades sino en tramos interurbanos. En Amsterdam de hecho hay tantas y circulando en todas direcciones que se convierten en un reto para los peatones.

La segunda porque ambos países, sobretodo Países Bajos, son una obra de ingeniería desde hace siglos. En la actualidad no dejamos de escuchar hablar del calentamiento de la Tierra y del deshielo, con el consiguiente aumento del nivel del mar. A todos se nos ha pasado alguna vez por la cabeza la idea de que estos países lo iban a pasar muy mal, sin embargo, te dicen con toda tranquilidad que ellos saben desde hace muchos años cómo vivir por debajo del nivel del mar, que son los demás los que se tienen que preocupar.

En cuanto al idioma, con inglés te entiendes perfectamente. Si bien en Bruselas se habla habitualmente el francés, en el resto de Bélgica nos sorprendió que el idioma principal era el Neerlandés (los belgas lo llaman Flamenco, por eso de los nacionalismos). En Holanda, evidentemente, el Neerlandés.

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