Madrugamos ya que el
vuelo salía pronto (Brussels Airlines, 06:20h). Fuimos al aeropuerto en coche y
lo aparcamos en Go Barajas (habíamos reservado el día anterior a través de
Internet), todo muy bien, llegamos sobre las 04:45h y en menos de 15 minutos
estábamos en la T2.
El vuelo llegó puntual y
a las 10:00h ya habíamos recogido el coche de alquiler (Rentalcars) e íbamos
camino del centro de Bruselas. Decidimos, camino del hotel, parar en el
Atomium, uno de los símbolos de Bruselas. El Atomium fue construido
para la Exposición Universal de 1958 y
se encuentra a las afueras de la ciudad, en el barrio de Heizel. Su estructura
emula los nueve átomos de un cristal de hierro (que a su vez representan las
nueve provincias belgas), aumentados varios billones de veces. También queríamos aprovechar para desayunar pero
no encontramos ningún sitio en la zona así que tras un breve paseo y un par de
fotos decidimos ir al hotel para dejar las maletas.
El hotel que habíamos
reservado para pasar la noche en Bruselas era el hotel Meininger, al lado del
río y no muy lejos del centro. Es un hotel moderno con habitaciones sencillas,
con zona de juegos y una pequeña cocina. El check-in no se podía hacer hasta
después de las tres así que dejamos las maletas en los lockers del primer piso
previo pago de 4 euros por taquilla (por 6 horas).
Con la guía de Tadeus
Zimm en la mano, nos dirigimos hacia la Grand Place, un lugar increíble con
edificios impresionantes que te dejan sin habla, especialmente el Ayuntamiento.
Enfrente, encontramos otro edificio, la Maison Du Roi, que fue reformado en 1870 y hoy en día alberga el Museo Municipal de Bruselas.

Desde allí seguimos hacia la plaza del mercado de las hierbas donde nos sentamos un rato a disfrutar del ambiente que allí se respira: gente paseando, comiendo, músicos callejeros... Continuamos visitando las galerías Royal Saint Hubert y la calle de las cervecerías Delirium Tremens (a las que volveríamos por la tarde) donde se encuentra la Janneken Pis o niña meona. Toda la zona del centro está llena de restaurantes, cafeterías y muchas tiendas de chocolate, el famoso chocolate belga.
Desde allí seguimos hacia la plaza del mercado de las hierbas donde nos sentamos un rato a disfrutar del ambiente que allí se respira: gente paseando, comiendo, músicos callejeros... Continuamos visitando las galerías Royal Saint Hubert y la calle de las cervecerías Delirium Tremens (a las que volveríamos por la tarde) donde se encuentra la Janneken Pis o niña meona. Toda la zona del centro está llena de restaurantes, cafeterías y muchas tiendas de chocolate, el famoso chocolate belga.
Para terminar la mañana
decidimos acercarnos a la catedral de Bruselas, edificio gótico bastante
austero por dentro donde se proclamó a Carlos V Rey de las Españas.
Después de comer en un
restaurante italiano del centro (Pronto Pizza) muy buenas pizzas y buen
servicio, nos fuimos al hotel para hacer el check in y dormir una siesta ya que
el madrugón nos impedía continuar.
Con las pilas recargadas
nos volvimos a poner en marcha hacia la parte alta de la ciudad, pasando
primero por el Maneken Pis (niño meón) que sorprende por su pequeño tamaño. En
la calle donde está en Maneken Pis hay muchas chocolaterías y tiendas de gofres
donde aprovechamos para degustar este dulce típico del país.
Atravesando el Sablon
llegamos a la Place Royale donde está el Palacio Real y la estatua de Godofredo
de Bouillon, primer Rey de Jerusalem. Las Cruzadas son un tema recurrente en la
visita a Bélgica.
El camino de regreso
hacia la ciudad baja la hicimos por el Mont des Arts, un fantástico mirador
desde donde se ve el campanario de la Grand Place y a lo lejos, la Basílica del
Sagrado Corazón. Antes de bajar, permanecimos sentados en las escaleras un rato
disfrutando del paisaje al ritmo de músicos callejeros.
Para reponer fuerzas paramos en la cervecería Delirium Tremens a disfrutar de su cerveza y atravesamos de nuevo la Grand Place para volver a disfrutar de su belleza.
Pequeña compra en el Carrefour, cena en el hotel y a la cama temprano que el día había sido muy largo.
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